todo sobre recreacion
  Chistes de curas
 
 
 
Va un cura corriendo porque lo persigue un león de repente el cura se arrodilla y dice:
Señor, te pido que este león se vuelva cristiano.
El león se arrodilla y dice:
Señor, bendice estos alimentos que voy a consumir.
 
 

Un hombre va al cielo y le preguntan:
¿Nombre y apellidos?
Manolo Gutiérrez.
Vaya por Dios, no me aparece en pantalla.
Pero, ¿Y eso?, si yo he sido muy bueno, muy bueno.
Pues no sé, va a tener usted que pasar por el infierno.
Pero, joder, si yo...
Nada, nada, ya le digo que su nombre no aparece en la pantalla, y por favor no nos interrumpa que tenemos mucho trabajo.
Llega al infierno:
¿Nombre y apellidos?
Manolo Gutiérrez.
Uhm, no aparece en pantalla, va tener usted que pasar por el purgatorio.
Pero oiga, ¿Qué dice?
Sí, sí y además no me entretenga, ¿No ve que estoy ocupado?
Llega al purgatorio.
¿Nombre y apellidos?
Manolo Gutiérrez.
No, no parece en pantalla, tiene usted que reencarnarse. Puede elegir entre un rinoceronte del Congo o una gallina andaluza.
Pero...
Ni pero ni nada, a reencarnarse ya mismo.
De repente Manolo aparece en una granja (convertido en gallina) entre otras dos gallinas.
Esto, ustedes, ¿también reencarnación?
Sí, ¿Y aquí, qué hay que hacer?
Pues poner huevos.
¿Y eso?
Sino te pasan a la sala de despiece.
¿Y cómo ponen huevos?, yo no he puesto huevos en mi vida.
Apretando.
¿Apretando?
Sí, sí, sí, aprieta.
Gghrmhnrrrmeegrnmnmgreggmmh...
¡Manolo! ¡Manolo! ¡Despierta que te estas cagando!
 

 

Un anciano muere y va la cielo. Allí es recibido por San Pedro.
¿Me puede decir cómo se llama?
Pues, es que no me acuerdo.
A ver, le pondré algunos nombres, y me dice si le suenan. ¿Carlos? ¿Luís? ¿Juan? ¿Antonio?
- No creo que no, ninguno me suena, aunque podría ser uno de esos.
San Pedro, desesperado, va a ver a Jesús, al que le cuenta el caso del anciano.
Entonces Jesús acude a hablar con él.
Mire, le haré unas preguntas, intente recordar, ¿de acuerdo?
El anciano asiente.
¿En qué trabajabas?
Creo que era carpintero.
¿Estabas casado?
Creo que sí, era una mujer muy buena, casi un santa, creo recordar.
¿Tenías hijos?
Sí, uno, pero era muy independiente.
Entonces Jesús llora de alegría, y corre a abrazar al anciano.
¡Papá, soy yo tu hijo!
Entonces el anciano llora también y exclama emocionado.
¡Pinocho!

 

Estaba un hombre caminando por la playa, de repente alzó los ojos al cielo y con toda la devoción que pudo, pidió a Dios que le concediera un deseo. Dios al verlo se apiadó de él.
Pedid y se os dará, exclamó una voz desde lo alto.
Mira Dios, tengo una novia que vive en España, yo vivo en Mallorca y me cuesta mucho ir a verla, ¿No podrías construirme un puente que una las islas con la península?
Eso que me pides, respondió Dios, es un trabajo muy materialista. Tendría que erguir grandes pilares de hormigón que profanarían mis océanos. Debería emplear cientos de toneladas de hierro y asfalto, reflexiona hijo mío, pídeme algo que me honre y glorifique. A lo que el hombre respondió:
Me he divorciado tres veces, me gustaría tener el don de saber escuchar a las mujeres, comprenderlas, saber por qué dicen no cuando quieren decir sí y viceversa, qué quieren decir cuando callan, por qué lloran sin motivos, ¿Cuál es el secreto para hacer feliz a una sola mujer?
Dios desde lo alto carraspeó y respondió a su deseo con una pregunta:
¿Y de cuántos carriles dices que quieres el puentecito?
 

 

En el bautizo de un bebe el cura muy disconforme le dice a los padres:
- ¡NO, NO, NOOO hijos...No pueden ponerle Batman al niño!
- Bueno padrecito, entonces... ¿Superman?
- Tampoco, ¡caramba! Deben ponerle un nombre de pila.
- Ya está. Entonces se llamará, Duracel.

 

Al párroco le estaban haciendo su cena de despedida por 25 años de trabajo en una Parroquia. Un político miembro de la comunidad fue invitado para dar un breve discurso. Como el político tardaba en llegar, el sacerdote decidió decir unas palabras el mismo para llenar el tiempo: Mi primera impresión de la Parroquia, la tuve con la primera confesión que me tocó escuchar. Pensé que me había enviado el Obispo a un lugar terrible, ya que la primera persona que se confesó me dijo que había robado un televisor, que había robado dinero a sus padres, había robado también en la empresa donde trabajaba, además de tener aventuras con la esposa de su jefe. También en ocasiones se dedicaba al trafico y a la venta de drogas. El Padre continuaba - Me quedé asombrado, asustadísimo. Pero cuando transcurrió un tiempo, fui conociendo más gente y vi que no eran todos así, vi una parroquia llena de gente responsable, con valores, comprometida con su fe. Y así he vivido los 25 años más maravillosos de mi sacerdocio.
Justamente en este momento llego el político, por lo que se le dio la palabra. Por supuesto, pidió disculpas por llegar tarde y empezó a hablar diciendo: Nunca voy a olvidar el primer día que llego el padre a nuestra parroquia. De hecho, tuve el honor de ser el primero que se confesó con él ...
 

 

Un Padre les da a tres personas 10 biblias para ver cuántas podían vender, las tres personas se van a vender las biblias y cuando regresan les dice el Padre:
A ver tú, ¿Cuántas biblias vendiste?
Yo vendi sólo 5 biblias.
Muy bien.
Y tú, ¿Cuántas vendiste?
Yo vendí 7.
Pues muy bien, ¿Y tú?
Yyyyoooo vennndii ttttoddasss.
Muy bien, ¿Y cómo le hiciste?
EEEssssqquue llleeesss dddiijee mmeee laaa ccccoomprrra ooo ssee lllaaa leeeooo.

 

Un tipo llega a las puertas del cielo, donde lo recibe San Pedro quien, tras consultar un registro que tiene delante, le dice:
Veamos, no has hecho nada especialmente malo en la vida, pero la verdad es que tampoco has hecho nada especialmente bueno. Me temo que una cosa viene a compensar la otra. No se puede decir que hayas hecho nada extraordinario, o sea que no te puedo dejar pasar.
Pero, ¿Y lo de los motoristas?
Explícate.
Iba conduciendo por una carretera, de noche, cuando vi a un grupo de motoristas dando una paliza a un pobre tipo junto a la carretera. Salí del coche, me acerqué al jefe del grupo y le di en toda la cara.
¡Caramba!
Y entonces les dije a todos que soltaran al tipo o se las iban a tener que ver conmigo, así que lo soltaron.
Vaya, es estupendo, ¿Y cuándo ocurrió eso?
¡Pues, hace un par de minutos!

 

El padre, en la homilía del domingo:
Hermanos, hoy vamos a hablar de la mentira y de los mentirosos.
¿Cuántos de vosotros recordáis qué dice el capítulo 32 de San Lucas?
Todo el mundo levanta la mano.
Precisamente, a eso me refiero. El evangelio de San Lucas sólo tiene 24 capítulos.

 

Había un francés, un gringo, y un mexicano, eran amigos y al regresar de una cantina en su auto chocan y todos mueren, como se portaron mal en su vida todos se fueron al infierno, al llegar los recibe el diablo y les dice:
Tienen una oportunidad de ir al cielo.
Ellos preguntan que cuál y él les contesta:
Diganme la primera letra de su nombre, y si lo adivino se quedan aquí, pero sino lo adivino, se van al cielo.
Comenzamos contigo le dijo al gringo:
¿Con qué letra empieza tu nombre?
Con la b.
Te llamas Bill.
Adivinaste, te quedarás aquí.
Sigues tú francés.
Mi nombre empieza con la letra f.
Te llamas franchesco.
Oui, adivinaste te quedas aquí, a ver tú mexicano, ven acá.
Dígame su merced.
¿Con qué letra empieza tu nombre?
Con la g.
Te llamas Gerardo.
No señor.
Geronimo.
Tampoco.
Gonzálo, Gabriel, ya he dicho varios nombres que empiezan con g y no adivino, así que te vas al cielo, pero antes de irte dime, ¿Cómo te llamas?
Pues, Gelipe.

 
   
 
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